Cambiemos el chip de la dieta por un chip francés

Después de tantas donas y tortas chilenas, toca hablar de algo más saludable, así balanceamos un poco el asunto.

Adelgazar es un tema super importante para la mayoría de las mujeres que conozco, de hecho es raro encontrar a alguna que diga que no le importan sus llantitas; siempre estamos pendientes de cuántos kilos de más tenemos. Aunque lo que más nos duele es ver esos kilos extra en el espejo por un tema de belleza, la verdad que sí es un tema super importante en términos de salud.

Yo he probado o al menos investigado un montón de dietas: atkins, la californiana, low-carb, la de la galleta soda, la desintoxicación con jugos, lain, slendertone, orgánica, vegana, la del camote, keto, según tipo de sangre, cero azúcar, etc, y nos pasábamos con mis amigas las recetas entre nosotras como fórmulas mágicas. Pero el efecto mágico no duraba mucho.

En mi búsqueda de más fórmulas mágicas (porque se trata a veces más de coleccionarlas que de ponerlas en práctica) me encontré con un libro que me llamó mucho la atención por el nombre “Las francesas no engordan” de Mireille Guiliano.  Como todos, sí trae recetas mágicas pero lo más interesante es que trae cómo cambiar el chip, cómo cambiar de estilo de vida. Porque si tienes la fórmula mágica pero no cambias el estilo de vida, tu cuerpo tampoco va a cambiar. Les cuento por acá según mi no-humilde opinión cuáles fueron las mejores ideas que saqué de este libro:

  1. El placer por encima de todo
    Las francesas no hablan de dieta, en vez de eso hablan de cosas que les produce placer, y la comida está de primera en la lista.  Si has estado en Francia, te das cuenta inmediatamente de que esto es cierto y de que además no es nada light: el pan es delicioso, en miles de formas diferentes, las salsas son exquisitas, el vino, los quesos, los postres…A veces comemos para saciar un hambre psicológica y ahí es donde tenemos que trabajar. El problema es que comemos sin reflexionar: Comemos apuradas, no preparamos nuestra propia comida y nos alimentamos de lo que sea. No prestamos atención a lo que necesitamos y a lo que realmente nos gusta. Ni siquiera nos fijamos en los sabores; como no disfrutamos de los pequeños lujos entonces los exageramos.  Estas frases me recuerdan tanto a la película Ratatouille, cuando el personaje principal explica cómo se combinan en su boca el sabor de un champiñón y un pedacito de queso, que resulta en una explosión deliciosa y fuegos artificiales. Con tanta prisa, no disfrutamos casi nunca de la comida de esa forma.
  2. El equilibrio es la clave
    Lo que necesitas es una relación equilibrada con tu comida y que te conviertas en dueña de ti misma, tanto de la fuerza de voluntad como de los placeres.  Esa es, según el libro, la manera francesa. Una vez conocí a una francesa muy guapa, y además simpatiquísima la condenada. Salimos varias chicas a cenar, y pidió únicamente una entrada.  Yo me sorprendí mucho y le pregunté que si no iba a cenar, y me respondió “Claro que sí, es que aquí en Costa Rica los platos principales son enormes”. Entonces el problema no son los carbohidratos, los azúcares y las grasas, es la falta de equilibrio y moderación que tienen nuestros platillos.
  3. Cambiar de chip toma tiempo
    Debes entender que el equilibrio es algo que se adquiere de manera gradual.  El libro propone una estructura de 4 etapas, que te detallo a continuación. Solo la primera etapa propone 3 semanas y la segunda, 3 meses!!! Tenemos que ser sinceras con nosotras mismas, cambiar de estilo de vida y adquirir resultados no se consigue de la noche a la mañana (sorry).
  • Etapa 1 – Estudio preliminar
    Analiza tus comidas durante 3 semanas.  ¿Cómo comes? ¿Cuánto? ¿Lo haces de forma balanceada?  ¿Cuando pecas, en qué momento lo haces y por qué? Puede que descubras mucho de ti misma y de tu relación con la comida
  • Etapa 2 – Reestructuración
    Ajusta tus porciones durante 3 meses y come de forma variada, recordando que la calidad está por encima de la cantidad
  • Etapa 3 – Estabilización
    Todo lo que te gusta comer vuelve a tu dieta pero en su justa medida.  Ya en esta etapa posiblemente hayas llegado a tu meta
  • Etapa 4 – El resto de la vida
    Ya llegaste a tu peso ideal y ya tienes el conocimiento y las armas para llevar una vida balanceada y placentera.  Házlo y no vuelvas a tus viejas costumbres nunca más.

Parte de la propuesta del libro también es tomarse un caldo de puerros pero les confieso que ese sí que nunca lo intenté (me salté estratégicamente esa parte.  A cualquiera que se atreva a probarla, le paso la receta con todo gusto pero me cuentan cómo les fue).

Obviamente lo mejor es buscar ayuda profesional, especialmente si tu peso saludable está más allá de bajar 3 kg o 10 kg a lo mucho, pero leer al respecto es un buen comienzo y además hacer la etapa 1 de análisis para que te des cuenta en dónde puede estar el problema principal.

Yo ya empecé.  ¿Qué tal si empezamos este camino juntas para apoyarnos?